El niño inteligentemente zurdo

La mano izquierda atada a la silla era el “pedagógico” sistema que se utiliza¬ba antiguamente en los colegios para evitar que los zurdos escribieran con su mano, la izquierda.
Los zurdos suman el 10% de la población mundial y ven este desde otra posición. Cor¬tar siguiendo una línea de puntos o aprender a escribir, tienen un grado de dificultad adi¬cional para los zurdos, que para los niños dies¬tros que no necesitan de un esfuerzo especial. Estos pequeños problemas cotidianos pue¬den generar frustración, ansiedad e incluso falta de confianza en los niños, cuando por su edad no son capaces de reconocer la verda¬dera causa de su torpeza. Por eso, el niño zur¬do necesita ante todo tolerancia y paciencia por parte de sus padres y profesores.
Muchos niños, durante los dos o tres primeros años de vida son ambidiestros, y es normal que utilicen ambas manos en actividades co¬tidianas, en cambio, otros, manifiestan desde muy pequeños su preferencia por la mano izquierda.
La manera más sencilla de comprobar si un niño es zurdo o diestro es dedicando tiempo a observar como evoluciona su preferencia manual, viendo qué mano, pie u ojo utiliza cuando realiza de forma espontánea acciones como sujetar un biberón o un chupete, pintar con los dedos, limpiar una superficie con un trapo, cepillarse los dientes, peinarse, llevar un vaso con agua…etc.

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