Innovar, negocio redondo

Es común escuchar entre los empresarios y negociantes decir que “es necesario innovar”, que “en tiempos de crisis hay que ser creativos” y que “los buenos negocios los hacen las empresas audaces”.
Sin embargo, no siempre se procede bajo estas premisas por el fuerte trajín del trabajo.
Las empresas que funcionan en nuestros días tienen a su alcance al menos una computadora (PC). Probablemente muchas de ellas almacenan los datos de sus clientes.
¿Pero se puede obtener algún beneficio de esa información? Claro que sí y el tiempo invertido en el análisis de esos datos es largamente recompensado con el fruto obtenido del mismo.
Es el caso de una empresa de distribución de golosinas que un buen día se puso a analizar el patrón de compra de sus clientes.
Patrón de venta
La mayoría de ellos era kioscos, que son empresas muy pequeñas.
No tenían computadoras y hacían sus pedidos de acuerdo a lo que les parecía cuando los visitaba el vendedor.
Como los vendedores/repartidores tenían que estar prevenidos para cualquier eventualidad, salían preparados para vender de todo un poco, lo que recargaba el volumen y la gestión de stock de la empresa.
Para tratar de resolver el problema, como decíamos, la empresa se puso a investigar el comportamiento de compra de cada uno de sus clientes.
Así, llegaron a la conclusión que era un patrón bastante estable y por lo tanto predecible. Y si se automatizaba, podía reducir el manejo de stock de la empresa.


Propuestas
Seguidamente les preguntaron a sus clientes si les parecía bien que les sugirieran (de acuerdo con su consumo) las golosinas que les convenía comprar en cada visita. La mayoría de ellos dijeron que sí. De esta manera, innovando y creando ideas, la solución de un problema interno fue solucionada no sólo a satisfacción
de la empresa, sino también generando valor agregado para el cliente.

 

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