A amamantar también se aprende

Todos dicen que lactar a nuestros hijos es muy importante… Llegan mensajes por todos los medios a favor de la lactancia materna. Estamos convencidas de que debemos hacerlo. Pero…¿quién dice cómo, cuándo, cuánto? Unos buenos consejos nunca están de más.
LA BAJADA DE LA LECHE
Dar de mamar puede ser muy placentero y una excelente herramienta para lograr la salud tanto física como emocional del bebé y de la mamá. Sin embargo muchas madres experimentan dolor, ansiedad y desorientación en los primeros días.
La mala orientación o la falta de apoyo (práctico o psicológico) pueden provocar el fracaso y desembocar en la alimentación artificial como única salida. Es necesario tener en cuenta que la leche no baja en el primer instante y que la fluidez en las mamadas no va a darse, en muchos casos, hasta pasados los primeros quince días o más, e inclusive muchas veces este proceso se acompaña de dolor, turgencia en todo el pecho y algunas líneas de fiebre.
- Aplicar paños húmedos tibios sobre la parte superior de los senos antes de cada mamada. Puede ser también una bolsa con gel térmico que se adquiere en las farmacias.
- Poner de igual modo pero entre mamadas, paños fríos o el mismo gel para bajar la temperatura.
- Extraer manualmente gotas de leche para mojar el pezón antes de poner el bebe al pecho.
- Darse duchas bien calientes recibiendo el agua sobre los pechos para dilatar los conductos.

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