Frutos secos

Esas maravillosas tardes de otoño junto a la chimenea invitan a degustar los frutos secos. La naturaleza, siempre generosa, ofrece vitaminas y sales minerales para el bienestar y conservación de nuestro organismo.
Los frutos secos son de gran beneficio para la piel. Las avellanas, almendras y nueces son alimentos ricos en grasas, vitaminas, proteínas y sales minerales.
Debido a su riqueza, son muy nutritivos, pero también hipercalóricos. No presentan ningún problema para las personas delgadas. En cambio, los que se enfrentan con el sobrepeso no deberán renunciar a estos frutos, pero sí tener la precaución de tomarlos después de las comidas de una forma muy regulada.
También es aconsejable en las mañanas de otoño hacer un sabroso desayuno de yogourt desnatado con una cucharada de frutos secos triturados y una cucharadita de miel.
Esto será beneficioso tanto para el intestino como para la belleza de la piel y el cabello, que se verán reforzados por las propiedades activas de las avellanas, las nueces y las almendras.
Los frutos secos son esenciales para aquellas personas que tienen la piel seca.
El aceite de almendras dulces se aconseja para aplicar en la piel después del baño o la ducha y sobre todo para hacer desaparecer las rugosidades en codos y rodillas, ya que este producto es altamente suavizante.

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