Estudios anteriores ya hablaban del beneficio para el desarrollo cerebral del bebé de los ácidos grasos omega 3 que se encuentran principalmente en los pescados.
Señalan que tomados durante el embarazo y la lactancia contribuyen a que los niños sean más inteligentes.
Las madres de estos niños habían consumido aceite de hígado de bacalao rico en omega 3 a partir de la semana 18 de gestación hasta los 3 meses y resultaron tener un coeficiente intelectual superior a los niños cuyas madres consumieron aceite de maíz rico en ácidos grasos omega 6.
Se puede decir que los efectos del omega 3 se diluyeron con el crecimiento de los niños, según los científicos probablemente a causa de factores como otros nutrientes, fármacos, estímulos sociales y enfermedades.
Me pareció muy interesante lo sustentado el este artículo, sigan aportando soluciones para ilustrarnos en relación a nuestros hijos.



