VERDADES
Cada día se hace más imprescindible ir vestidos a la moda, ya que como fenómeno visual nos afecta en muchos aspectos de la imagen.
Sea cual sea nuestro prototipo físico y aunque alguien diga que puede prescindir de la moda, lo cierto es que como fenómeno visual nos afecta en muchos aspectos.
Por un lado, lucir prendas actuales confiere un aspecto positivamente renovado, muy necesario para presentar una buena imagen en nuestras relaciones personales.
Este aspecto se hace más imprescindible cada día, pues la sociedad rechaza a las personas que usan prendas de anteriores temporadas.
Eso no tiene nada que ver con la vestimenta de la última moda extravagante y atrevida. Un vestuario
de uso normal pierde su aspecto actualizado a medida de que van pasando las temporadas.
Por lo general se mejora la calidad de los géneros y se cambia paulatinamente el gusto por el tipo de los colores y las texturas de los tejidos e igualmente las formas.
Luego están los detalles más viables, como ceñir o aflojar las telas en torno al cuerpo, usar o no hombreras, estrechar los pantalones, acortar o alargar las faldas, estrechar y ensanchar
las blusas. En sólo dos años o menos, las prendas cambian de “look” y las que estaban de moda se
transforman en anticuadas.
Hay una moda más intermedia que cambia menos y con la que se está siempre presentable y correcto. Se trata de prendas que se podrían llamar clásicas y que pueden llevarse durante varias temporadas.



