“Aquí Tierra, cambio” parece ser la forma para comunicarse con los niños de hoy, que pertenecen a la ‘onda’ cibernética y navegan por el ciberespacio. La brecha generacional entre padres e hijos es
verdaderamente enorme. Los esquemas de educación han cambiado tanto, que los métodos de disciplina tradicionales no tienen ningún efecto sobre los niños modernos. ¡Hay que disciplinar! Sí, pero
con métodos que funcionen en un mundo lleno de estimulación visual y auditiva donde ya no cabe el típico sermón.
UNA NUEVA DISCIPLINA
Antes de perder la compostura, hay que recordar que es mejor actuar de manera inteligente y adaptarse a la mentalidad de los niños para poder llegar a ellos. Captar la atención de los hijos y lograr que escuchen es difícil; pero no imposible.
MÉTODOS
La novedad es irresistible para los niños. Una buena táctica es usar lo novedoso para captar el interés
y lograr que atiendan lo que se les dice en lo que tenga que decirles. Mantener viva la curiosidad
es clave para atraer su atención.
De nada sirve dar sermones y hablar durante horas de lo mismo. Los niños pierden rápido el interés
y buscan algo más en qué enfocarse. Las palabras sólo son ruido para los oídos de los niños.
Hay que decirles las cosas en menos de un minuto: concreto, claro y fácil de comprender. Alos niños
se les disciplina en privado. Reprenderlos frente a hermanos, amigos o tíos, los hace sentir avergonzados, lo que impide que aprendan la lección.
Ante malas conductas, el primer impulso es corregirlos tal cual lo corrigieron a usted… ¡No lo haga! Es
más inteligente hablar de manera concreta y firme.
Los niños poseen la especial cualidad de ‘tomarles’ la medida a los padres y hacerlos sentir culpables.
No permita que lo manipulen. Hable con cariño pero sea firme en sus decisiones.



