La circuncisión, en términos médicos fimosectomía, consiste
en la remoción quirúrgica de la piel (prepucio) que recubre la
cabeza del miembro viril (glande).
Esta intervención ha sido practicada rutinariamente por los pueblos semitas desde tiempos inmemoriales en base a consideraciones religiosas e higiénicas.
A pesar de experiencias milenarias y al margen de consideraciones teológicas,
este procedimiento ha generado gran controversia en los últimos años y todavía
sus defensores y detractores debaten enérgicamente sobre la conveniencia o
no de realizarla en recién nacidos sanos.
Tratando de aclarar esta polémica, pediatras del departamento de Nefrología
del Hospital de Niños Royal Alexandra, en Australia, publicaron recientemente
un estudio donde evalúan la relación entre la circuncisión neonatal y la incidencia
de infecciones urinarias en niños, concluyendo decisivamente: “La circuncisión
neonatal disminuye el riesgo de infecciones urinarias sintomáticas en los niños
preescolares”.
Este estudio corrobora investigaciones previas que han establecido que: “La incidencia
de infecciones del tracto urinario es diez veces mayor en el varón nocircunciso
que en el circunciso”.
Por otra parte, numerosos trabajos de investigación demuestran una menor incidencia
de enfermedades de transmisión sexual en el varón circunciso, comparado
con el no-circunciso, incluyendo infecciones de reciente aparición, como el Sida.
Estos estudios plantean que “la falta de circuncisión se asocia con un mayor
riesgo de contraer infecciones por el virus del Sida, por lo que esta intervención pudiera
considerarse como una alternativa para la reducción del número de casos,
especialmente en países donde la prevalencia de esta enfermedad es elevada.” .

October 23rd, 2008
jaimeb 
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