Las últimas investigaciones han revelado la estrecha relación existente
entre las cifras de hemoglobina y el funcionamiento del cerebro de
los infantes. A este respecto sabemos que el hierro es necesario para que se den las
conexiones neuronales, así como para el funcionamiento de los neurotrasmisores
(sustancias químicas que se encuentran en el cerebro y permiten la transmisión
de la información y actividad eléctrica).
En el caso de los niños anémicos esta alteración o deficiencia provoca bajo rendimiento
intelectual, dificultades del aprendizaje, disminución en su desempeño
cognitivo y por ende fracaso escolar.
Por otra parte, los niños anémicos se muestran menos afectuosos, menos
adaptados al medio y presentan mas trastornos de conducta.
El diagnóstico
Para diagnosticar la anemia, el pediatra debe realizar primeramente una exhaustiva
Historia Clínica, la cual nos permite conocer la existencia o no de antecedentes
importantes como factores de riesgo de anemia. Asimismo obtenemos información
acerca de los hábitos alimenticios del niño y de la familia. Luego pasamos
a realizar el Examen Físico, que nos revelará los síntomas y signos clínicos, así
como las manifestaciones conductuales que pueda presentar el pequeño. En tercer
lugar se procede a solicitar los Exámenes de Laboratorio (hematología completa,
frotis de sangre periférica, examen de heces, examen de orina), así como pruebas
más específicas que nos permiten detectar la deficiencia de hierro, tales como
hierro sérico, ferritina sérica e índice de saturación de transferrina).
Con toda la información anterior, podemos establecer entonces la causa de la
anemia, su grado de severidad y el tratamiento adecuado.

October 29th, 2008
jaimeb 
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