
Existen dos tipos de caspa:
La seca: produce una descamación seca y blanca. Son placas ligeras y a veces tan numerosas que pueden dar un aspecto enharinado al cuero cabelludo. Puede incluso generar algún tipo de picor. Está más asociada a quienes tienen el pelo seco. Este tipo de caspa es más frecuente entre las mujeres, por culpa de los tintes.
La grasosa: se presenta en forma de escamas grasas y amarillentas, adheridas al cabello y al cuero cabelludo. Este tipo de caspa está asociada al cabello graso. En este caso, las escamas suelen ser más grandes, más gruesas y más adherentes, empapadas en una película grasa. El cabello presenta un aspecto aceitoso y brillante.
Muchos especialistas recomiendan seguir una dieta rica en vitaminas del grupo B y beta caroteno, ya que aseguran que es de gran utilidad para estabilizar el cuero cabelludo. También diferentes estudios sugieren que la caspa y la pérdida de pelo son condiciones asociadas a una falta de zinc. Otros estudios indican que los ácidos grasos esenciales del tipo Omega 3 son muy útiles para evitar la sequedad del cabello y la caspa.
TIPOS DE CHAMPÚ
Debido a que la formación de la caspa se produce como consecuencia de varios factores, las formulaciones anticaspa disponibles en el mercado se presentan en multitud de formas cosméticas y contienen varios principios activos desarrollados para corregir individualmente cada uno de estos factores.
Estos productos no suelen ser agresivos ni estropean el cabello. La mayoría necesitan utilizarse de forma constante durante un plazo determinado, según las recomendaciones de los dermatólogos, y nunca hay que interrumpir bruscamente un tratamiento anticaspa.
OTRAS SOLUCIONES
Sea cual sea el tipo de caspa y el origen de ésta, las soluciones o precauciones también pueden provenir de la medicina natural, especialmente cuando es leve.
Algunos médicos aconsejan, por ejemplo, dietas especiales ricas en vitaminas del grupo B y beta caroteno, la que puede ayudar a estabilizar el cuero cabelludo. La ingestión de mariscos y carnes rojas puede contribuir, en el mismo sentido, para contrarrestar la ausencia de zinc, uno de los generadores de la enfermedad. También los ácidos grasos esenciales (presentes en pescados como el salmón, la sardina o la trucha) son muy útiles para evitar la sequedad del cabello.
La caspa no solo se presenta en la cabeza, también puede ocupar áreas pilosas como la cara, el bozo, las cejas, conductos auditivos, axilas e ingle que se presentan como placas descamativas amarillas y grasosas.
En el cuidado del cabello, muchas veces cometemos errores que hay que evitar, tales como:
• Interrumpir bruscamente un tratamiento anticaspa.
• Utilizar un champú mal adaptado.
• Abusar de permanentes o de tintes.
• Adquirir el hábito de pasarse la mano por el cabello o, peor aún, de frotarse sin cesar el cuero cabelludo.
Fotos de: Moda-y-Belleza

February 18th, 2010
jeba
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