Cómo distinguir lunares malignos.

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Todas las personas deben visitar a un especialista de la piel al menos una vez en su vida.
Es algo que habitualmente no se hace porque no se le da importancia. Sin embargo, en
el cáncer de piel el problema es que no existen muchos síntomas que avisen de su
aparición como ocurre en otras enfermedades.

Los dermatólogos distinguen dos tipos: los congénitos, que son de nacimiento; y
los adquiridos,que pueden aparecer a lo largo de la vida por un factor genético o
por un exceso de exposición al sol.

El problema surge cuando estos comienzan a sufrir variaciones en color, el borde o la
forma, y cuando pican o sangran. Estos cambios podrían ser un signo de que el lunar
se ha transformado en melanoma o cáncer de piel, y en estos casos es muy importante
acudir con rapidez al dermatólogo y diagnosticar los pasos a seguir.

No son hereditarios, lo que se hereda es un tipo de piel concreto predispuesto a
que aparezcan. Los dermatólogos recomiendan seguir algunas pautas para estudiar los
lunares y saber si son malignos:

Asimetría: se debe sospechar de los lunares que no son redondos del todo y tienen
ángulos asimétricos.

Bordes: cuanto más irregular es el borde, más hay que vigilarlo.

Color: suelen ser malos los que tienen más de un tono de color, por ejemplo, una parte
marrón y otra negra o rojiza. Los lunares de un color marrón homogéneo suelen ser benignos.

Diámetro: si el lunar tiene más de 6 milímetros de diámetro puede ser un
melanoma y hay que vigilarlo.

Si se inflama o cambia de textura puede ser peligroso.

Si el lunar pica, duele o sangra es necesario acudir al médico.

Grupos de riesgo y recomendaciones

No todas las personas tienen la misma probabilidad de desarrollar un melanoma.
Existen algunos grupos con mayor riesgo que deben tomar más precauciones:

Personas con antecedentes familiares

Personas con lunares que cambian de aspecto

Quienes tengan un gran número de lunares

Personas con ojos claros y pelo rubio o pelirrojo

Personas con piel muy blanca que se queman fácilmente al sol

Aquellos que tienen antecedentes de quemaduras solares en la infancia o juventud

Quienes por trabajo o aficiones pasan mucho tiempo expuestos al sol

La mayoría de los lunares aparecen durante los primeros 20 ó 30 años de vida.
Precisamente es durante esos años, cuando el sol suele hacer más daño a la piel por
permanecer mucho tiempo expuesta a la radiación y sufrir quemaduras.

Si se va a estar expuesto al sol es necesario evitar las horas centrales del día, de
11:00am a 5:00pm. También es fundamental aplicarse cremas de protección solar
con filtros adecuados, y sobre todo usarlo de forma correcta, aplicarlo 15 minutos
antes de la exposición al sol y reaplicar si es necesario, sobre todo si van a estar
en contacto con el agua. Las personas de piel morena deben utilizar como mínimo
una protección factor 15, y los de piel clara con protección mayor a  60. No olvidar
que los niños merecen un extremo cuidado.

Tener más de cien lunares supone un alto riesgo de desarrollar el peor cáncer de piel,
que es el melanoma. Estas personas no deberían estar al sol y siempre tienen que
usar factores de protección muy altos y protegerse con ropa.

Foto: consejosnaturales.com

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