Posts Tagged ‘Familia’

Conceda la independencia a su hijo en etapas.


Según vaya incrementando la madurez y la responsabilidad de un adolescente,
usted puede darle mayores privilegios. Quizás al principio le dé la oportunidad
de escoger sus zapatos, siempre y cuando no cuesten más de una cierta
cantidad.

Más tarde le puede permitir que haga sus propias compras, con el acuerdo que
no le quitará las etiquetas a la ropa, hasta que usted apruebe su selección.
Eventualmente le puede dar una cantidad fija de dinero para que se compre la
ropa a su gusto.

Cambios hormonales y la práctica del deporte en la adolescencia.
Cuando practicamos ejercicios se desatan una serie de cambios hormonales,
metabólicos, neurológicos que resultan beneficiosos al organismo, mejorando la
función respiratoria,  el rendimiento cardiovascular.

Además, hacer ejercicios eleva la autoestima, previene la depresión y mejora el
estado de ánimo.

Esta actividad puede ser practicada en solitario, pero suele disfrutarse mucho más
cuando la realizamos en grupo, con el que compartimos el éxito de los kilos rebajados
a fuerza de perseverancia o los centímetros crecidos en sus bíceps, esto les hará
saber que el esfuerzo trae consigo frutos.

Dibujos y emociones en los niños.

Además de observar qué dibuja, fíjate en cómo lo hace.

¿De qué modo sostiene el lápiz? Si lo hace de forma relajada, indica una motricidad
libre y tranquila. Una postura forzada es síntoma de tensiones internas.

El trazo puede ser seguro (soltura en el movimiento, libertad para explorar) o tembloroso
(señala algún miedo, tal vez a la desaprobación o al reproche de los mayores).

La presión también es significativa. Un trazo apenas perceptible indica una naturaleza
sensible.
El trazo muy marcado habla de vitalidad, necesidad de espacio, incluso agresividad.

Cómo comunicarles sus ideas claramente a los adolecentes.

1. Pregunte antes de dar. Siempre pregunte a sus hijos si quieren su consejo antes
de empezar a dárselo.
Si dicen “sí, por favor”, siga adelante y diga lo que tenga que decir. Si dicen “no”,
respete su decisión y manténgase en silencio.

2. Cuestione su intención. Si su hijo ha rechazado un consejo, hágale preguntas
específicas sobre la manera en que piensa manejar la situación.
Hacer preguntas sobre “partes” más pequeñas de un problema es una manera de que
al menos piense bien en su problema.

3. Bríndele información en vez de consejo. Indicarle a su hijo una fuente de información
neutral le permitirá acceder a los datos que necesita sin tener que estar de acuerdo
con su punto de vista.

4. Bríndele tiempo. Sólo porque su hijo no le haya dado una respuesta inmediata a sus
preguntas, no significa que él lo esté ignorando. Dele tiempo para alejarse y pensar
sus respuestas.

5. Alabe sus cualidades. Recordarles a nuestros hijos cuáles son sus puntos fuertes
los ayudará a concentrarse en la elección de opciones hasta escoger la mejor para
ellos.
Si usted resalta sus defectos, perderán la confianza en sí mismos para lo que sea.

6. Escuche a su hijo. A menudo, el sólo hecho de escucharlo,  sin interrumpirlo le
mostrará que ni siquiera es necesario que le aconseje: su hijo ya tiene la solución.

El temor a llevar a cabo estas soluciones es comprensible, pero si se lo propone vera
que estará formando unos muchachos con decisión y proyección para la vida.

La independencia del hijo adolescente.


Los adolescentes necesitan padres u otros adultos que les den estructura y supervisión de
manera consistente, firme y adecuada para su edad y etapa de desarrollo.
Los límites los ayudan a mantenerse emocionalmente seguros.

Cuando los niños entran en la adolescencia ruegan que sus padres les den mayor libertad.
En este caso los padres tienen que balancear entre su deseo de fomentar mayor confianza,
mayor capacidad de valerse por sí mismos y el conocimiento de que el mundo puede ser un
lugar muy peligroso y amenazante para la salud y la seguridad de ellos.

Algunos padres les dan demasiada libertad en ciertas cosas indebidas, o les dan demasiados
privilegios antes de que los adolescentes estén adecuadamente preparados para ello.

Otros padres pecan por mantener un control demasiado rígido con los hijos, negándoles las
oportunidades que necesitan para madurar y aprender a tomar decisiones aceptando las
consecuencias de las mismas.

Los estudios científicos nos indican que los adolescentes se desarrollan mejor cuando mantienen
un enlace fuerte con sus padres, pero al mismo tiempo se les permite tener sus propios puntos
de vista, e inclusive estar en desacuerdo con ellos.
Aquí les damos algunos consejos para poder balancear entre la casa y la independencia:

Tipos de padres: autoritario, indulgente y con autoridad experta

Los padres autoritarios que imponen reglas rígidas y esperan que los hijos siempre obedezcan o
los padres indulgentes que tienen pocas reglas y les dan demasiada libertad a sus hijos, son los
padres que probablemente tendrán más dificultades con sus hijos.

Los niños corren mucho riesgo de sufrir consecuencias negativas emocionales y en su
comportamiento; sin embargo, los padres con autoridad experta, quienes fijan límites claros y
con buenas explicaciones, tienden a tener menos dificultades con sus adolescentes.

“Hazlo porque yo digo” quizás no les rindió muy buenos resultados con su niño cuando tenía 6
años, y ahora que es un adolescente, les rendirá todavía menos.

Los adolescentes necesitan buenos ejemplos, intente vivir con el comportamiento y los valores
que usted espera que su hijo desarrolle. Sus acciones dicen mucho más que sus palabras.

Si usted fija metas altas para sí mismo y trata a otras personas con amabilidad y respeto,
es más probable que su niño siga su ejemplo.

Mientras que los adolescentes exploran distintas posibilidades sobre quién quieren ser, ellos
buscan ejemplos entre sus padres, sus compañeros, personalidades famosas y otras personas
para definir quién serán.

Como aconsejar a los adolescentes.

Aconsejar a un adolescente es muy fácil; lograr que acepte el consejo es otra cosa.
No se trata sólo de que el consejo “caiga en saco roto”; a veces ellos se comportan
de forma extraña deliberadamente y hacen justo lo contrario de lo que se les pide.

Allí es donde usted se da cuenta de que tiene un problema. Entonces, ¿qué se debe
hacer a la hora de aconsejar a un adolescente?

La respuesta más corta es “no lo haga”. Esto a primera vista puede sonar ridículo;
después de todo, los padres tienen más experiencia de la vida y la mayoría está de
acuerdo en que el trabajo paterno consiste en transmitir esta experiencia a los hijos.

Pero el problema de aconsejar, es que se trata de un modo de controlar.
Muchas veces lo disimulamos diciéndonos que sabemos la situación que están
enfrentando, tenemos la experiencia y el conocimiento, pero en realidad lo que
estamos expresando es… lo que deseamos que ocurra; “esto es lo que quiero que
hagas”.

La adolescencia es un período para aprender el autogobierno, a hacerse responsables
de uno mismo y de las propias decisiones.
Es un proceso esencial para que su hijo adolescente se convierta en un adulto
equilibrado, totalmente preparado para la vida, y una parte esencial del proceso es
pasarle el control a él.

Para la mayoría de los padres esto es realmente aterrorizante. Se preocupan por lo
que pasará si lo hacen, piensan que si ceden un poco de control eso significa que
perderán todo el control. Pero, de hecho, se trata de delegar responsabilidades y
rendiciones de cuentas.

Los padres se preocupan por lo que harán sus hijos adolescentes, por lo que sucederá
si se equivocan.

En primer lugar, ceder el control en esta etapa tiene que ver más con ceder responsa-
bilidad sobre la forma de hacer algo, no equivale a ceder el control total. Se trata de
dejar a su hijo involucrarse en la solución de un problema particular, significa enseñarle
estrategias para resolver problemas.
Si usted siempre le proporciona las soluciones, ¿cómo aprenderán a encontrarlas por sí
mismos en el futuro?

En segundo lugar, sus hijos adolescentes probablemente se equivocarán, cometerán
errores… ¿y qué hay de malo en ello? Usted les está enseñando a autocorregirse,
igual que lo hizo cuando estaban aprendiendo a montar en bicicleta y se caían una y
otra vez.

Cometer errores es una parte natural del proceso de aprendizaje; se aprende más de
los errores que de “hacer las cosas bien”. ¿Cuánto importa realmente si no lo “logran”
la primera vez …o no escogen la “mejor” alternativa?

Por último, ¿acaso la solución que usted les ofrece es la “mejor”? Es fácil olvidar que
nuestros hijos pueden tener una idea distinta de la nuestra en lo que respecta a la
solución de un problema. Una solución determinada puede ser la mejor para usted,
pero ¿es la mejor para su hijo?

Aconsejar a los adolescentes diciéndoles qué hacer es sólo una forma de transmitir
el conocimiento paterno.

Hay otras maneras de alcanzar el mismo objetivo con una mayor probabilidad de éxito.
Y la forma en que usted transmita ese conocimiento es lo que marca la diferencia.