
Podría hablarse de varias categorías de celos que pueden dominar al hombre o la mujer
-Celos concurrentes o normales: relacionados con la inseguridad. Se tiene miedo de perder
a la persona querida. La actitud celosa se tiene contra un tercero al que se considera rival.
En este tipo de situaciones los celos, se puede canalizar de una manera positiva, es decir re-
planteando la relación, si es que a caso hay falta de comunicación y es hora de tomar cartas
sobre el asunto. Es decir, podríamos darle la vuelta y sacar provecho a esa luz roja a nuestro
sensor.
-Celos proyectados: se da tanto en los hombres como en las mujeres. Nace por un deseo de ser
infiel a la persona querida, pero que no se tolera y queda reprimido. Los sujetos que niegan expe-
rimentar tentaciones de infidelidad (en su realidad inconsciente), sienten tal presión, que suelen
acudir a un mecanismo inconsciente para aliviarla: proyectan sus propios impulsos de infidelidad
en la otra persona.
Y por lo tanto la acosan, la persiguen, siempre están urgando en las cosas de la pareja (carteras,
billeteras, ropa íntima, los cuellos de la camisa) para encontrarle alguna prueba de que le está en-
gañando con otro.
Los celos patológicos, el sujeto que padece esta enfermedad “vive” en un estado de infelicidad, en
función de sus miedos y sospechas de engaño, muchas veces completamente infundados y práctica-
mente no acepta otra condición de verdad que no sean las evidencias que confirman su inseguridad
en la relación. Los celos patológicos pueden manifestarse indistintamente en hombres o mujeres.
Los celos causan mucha angustia e infelicidad y aún provocar el daño al ser objeto del celo, incluso
hasta lograr una respuesta física de agresión desmedida terminando, en la reclusión (secuestro), en
el asesinato o agresión física. Este nivel de celo es muy difícil de curar y las personas que lo padecen
tienen grandes posibilidades de llegar a situaciones extremas si no se someten a un especialista.