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No abusemos de los abuelos.

DanConAbuelos

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 “Amamos las catedrales antiguas, los muebles antiguos, las monedas an­tiguas, las pinturas antiguas y los viejos libros, pero nos hemos olvidado por completo del enorme valor moral y espiritual de los ancianos que en definitiva son también seres humanos antiguos”. (Lin Yutang)

Nadie duda de la impor­tancia que tienen los abuelos para las nue­vas generaciones. No sólo por su aportación generosa de vi­vencias y recuerdos, que fortifican la identidad familiar, sino por el ofreci­miento de sus talentos, el ejemplo de virtudes y valores vividos que ofrecen a los suyos, como referencia espiri­tual y moral imprescindibles para la unidad y continuidad de las familias de hoy en día.

También nos debería llevar a defen­der y favorecer su autonomía, que bien se la han ganado, y a no abusar de su tiempo y aficiones para benefi­cio propio.

Y es que los abuelos de ahora, los abuelos del Siglo XXI, ya no son como los de antes:

Tienen su propia vida, una vida más dinámica y autónoma, son independientes económicamente y viven preocupados por su salud y su bienestar. Es más, nuestros abue­los, tienen su vida llena de nuevas inquietudes culturales, sociales y laborales. Y eso, sin menguar ni un ápice su maravilloso apoyo a nues­tras vidas, sabiendo de su disponibili­dad para darnos consejos, prestarnos ayuda para ser mejores, interesarse por nuestros problemas, estar pen­diente de nuestras necesidades, son­reírnos, ofrecernos miradas de com­plicidad que solo unos padres pueden tener con sus hijos….

Pero, muchas parejas jóvenes, se han acostumbrado, unas veces por necesi­dad y otras muchas por comodidad, a que sean los abuelos los que ejerzan de padres y madres de sus nietos, que sean canguros de los pequeños y com­pañeros de juego “obligatorios”.

 A pesar de que tenemos la certeza que ellos, SIEMPRE están dispues­tos a prestarnos ayuda, la calidad de vida de una familia no puede apoyar­se en la “utilización” de los abuelos. Debemos acudir a ellos sólo en caso de extrema emergencia, y así, evita­remos en gran medida las quejas y la confusión sobre el rol que se espera de ellos, sobre las ideas distintas en la educación de los niños y los celos que muchos padres sienten ante la “devoción filial” que sus hijos sienten hacia los abuelos.

Es verdad que los abuelos juegan un papel muy importante en la vida de los nietos. Pero, ¡no abusemos de ellos, por favor!

Y para que esto no ocurra, no estaría de más recordar que el verdadero pa­pel del abuelo es:

• Ejemplo y transmisor de valores.

• Mantiene el vínculo entre las gene­raciones haciendo de historiador de anécdotas familiares.

• Lazo de unión, estabilidad y protec­ción.

• Modelo de serenidad ante el enve­jecimiento.

• Paño de lágrimas cuando el niño y/o los padres están tristes.

• Sus “batallitas” (historias) desarro­llan en el niño no solo su imagina­ción, sino el sentido común del “buen hacer” y del “buen ser” en la vida.

• Es la persona perfecta para ejercer de “negociador” entre padres y nietos, ya que su experiencia puede ayudar en los momentos de crisis familiar.

• … mil y un razones más!!!!

Es necesario recordar que los padres somos los modelos de referencia en la educación de nuestros hijos. No car­guemos esa mochila a los abuelos. Ellos sólo tienen que llenar la casa de paz, conciliación y estabilidad acon­sejando y apoyando a sus hijos en la educación de los nietos.

 “Ellos pueden ser -y son tantas veces- los garantes del afecto y la ternura que todo ser humano necesita dar y recibir. Ellos dan a los pequeños la perspectiva del tiem­po, son memoria y riqueza de las familias. Ojala que, bajo ningún concepto, sean excluidos del círculo fami­liar. Son un tesoro que no podemos arrebatarles a las nuevas generaciones, sobre todo cuando dan testimonio de fe ante la cercanía de la muerte”. (Benedicto XVI)

“Ojala que los abuelos vuelvan a ser una presen­cia viva en la familia, en la Iglesia y en la socie­dad. Por lo que respecta a la familia, los abuelos deben seguir siendo testi­gos de unidad, de valores basados en la fidelidad a un único amor que suscita la fe y la alegría de vivir”. (Benedicto XVI)

Fotos de: Lacoctelera, Nuevotiempo

Cómo empezar a ahorrar.

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Esta premisa a veces parece una tarea imposible. ¿Cómo se puede ahorrar si contamos con los gastos de la casa, el auto, el colegio y/o universidad de los chicos? Muchas veces ni siquiera llegamos al fin de mes, como podríamos ahorrar? Además de las facturas a cancelar, habrá que añadirle una más que habrá que pagar mensualmente: a ti mismo.

Antes que canceles cuentas, comprar la comida o pagues cualquier otra cosa, reservamos una parte de los ingresos para ahorros. La primera factura que pagues en el mes debe ser la que pagues a ti mismo, así de simple. Es un hábito vital para adquirir porque podría ayudar construir una riqueza impor­tante en tu vida.

Siendo algo que se puede empezar en cualquier momento y el mejor momento, siempre, es AHORA!!!

Existen Bancos que te brindan muchas fa­cilidades para abrir tu “Primera Cuenta”. Cada mes cuándo recibas tu pago deriva un monto en tu cuenta de ahorros pri­maria.

 La idea de pagarte a ti mismo es poderosa por varias razones:

Te ayuda establecer el ahorro como una prioridad. Mentalmente estás diciéndote a ti mismo que tu eres más importante que el dueño del edificio.

Establece hábitos vitales para el ahorro. En vez de seguir el orden; facturas, diversión, ahorros, ahora sigues, ahorros, facturas, diversión.

Pagándote a ti mismo creas libertad. Con apor­taciones regulares creas un dinero para emergencias, puedes ahorrar para pagar tu propia casa, puedes utili­zarlo para ahorrar para tu jubilación, abre un puerta a muchas oportunidades!

Buscar el dinero para empezar ahorrar a veces es el mayor reto. Si andas mal de dinero, porque no empezar con 1%? Cuándo has notado que no es tan difícil subes el porcenta­je a 3%, 5%, 10% hasta un número con que te siente bien.

Dicen que estamos en época de las vacas flacas, mejor pen­semos que llego el tiempo de mantener la cabeza fría y trabajar tanto que se pueda y un poco más (si tienes tu propio negocio…) y también pensar seriamente en aho­rrar dinero, como por ejemplo:

 No ir de compras o compra lo necesa­rio. Si no sales para hacer compras no vas a gastar dinero, es tan sencillo. Obviamente si necesitas algo de la tienda, adelante y cóm­pralo, pero no salgas para hacer compras. Ir de com­pras se ha convertido en un pasatiempo favorito en muchos países y ya estamos hablando de otros ámbi­tos que la necesidad de adquirir servicios y productos que realmente necesitamos. La actividad de ir de com­pras ya intenta llenar muchas otras necesidades, sean sociales, mejorar la auto-estima, etc.

Vive según tus límites. Es decir, comprar solamen­te lo que puedes pagar, evitar deudas y siempre tener algo ahorrado. Vivir dentro de tus propios límites, sugiere que esperas has­ta que tengas el dinero para com­prar algo.

Cuida lo que tienes. Lavar los dientes cada día es un ejemplo como cuidar tu cuerpo y que ayuda evitar pagar varias visitas innecesarias al dentista. Lavar ciertas prendas a mano, para que no se deterioren tan rápido por ejemplo.

Hazlo tu mismo. ¿Puedes arreglar tu coche, sin mecánico? ¿Hacer los impuestos, sin con­tador? ¿Hacer una torta, sin chef? ¿Coser una camisa, sin costurera? ¿Cortar el pelo de tu fa­milia, sin peluquería?

Prevé tus necesidades. Si tomas el tiempo para realizar tus compras puedes ahorrar mu­cho dinero. Si ves que pronto vas a tener que cambiar una llanta del auto, de repente estás más consciente de todas las ofertas en ventas de llan­tas que hay en tu alrededor. Previendo necesida­des también evita compras impulsivas. Hay una correlación con la ley de Parkinson (El trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine) Las necesidades se extienden para in­cluir lo que impulsivamente quieres comprar.

Cómpralo por menos. Hay va­rias maneras de buscar precios de oferta. Pedidos por correo, ca­denas de tiendas que venden mer­cancías con descuento. Llamar a tiendas y hacer comparacio­nes de precios por teléfono. Regatear, este es un princi­pio básico en todos los pe­ruanos, pero muchas veces no lo utilizamos con el fin de aparentar, sería bueno lo retomemos por el bien, único y exclusivo de nues­tro bolsillo.

Foto de : ahorrodiario

La persona y su naturaleza.

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Mucha gente no se siente orgullosa con su aspecto físico, hay que tener en cuenta que la moda y la
herencia influyen mucho en su imagen.

Todos soñamos con prototipos de seres ideales de otros seres ideales que admiramos. Aspiramos siempre a ser mejores. Por lo general no estamos del todo contentos con nuestro propio aspecto, Pocas personas
son felices como son.
¿Quién no sueña con ser más alto, tener un cuerpo más proporcionado, las piernas más largas, más o menos pecho en el caso de las mujeres, etc?. Pero hay que aceptar el factor herencia que ha veces se quiere ignorar y también hay que tener en cuenta otro factor: el de la moda.

Según la época evolucionan los gustos de la sociedad. Si nos enfrentamos analizando un tomo de la Historia del arte se podrá ver cómo el cuerpo humano, siendo siempre el mismo, ha evolucionado según los criterios y conceptos a trvés del tiempo.
Algún prototipo ha revivido en diversas épocas y a través de cada una de ellas, se pueden concretar la época a la que corresponde al observar una pintira o una escultura.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que cada una de las épocas que se nos muestran, sólo se ve la idealización de los mejores cuerpos. No han pasado a la historia las formas de las personas corrientes de la época, tan solo se mantienen as escultura de cuerpos maravillosos de Fidias en la época antigua ola de Miguel Angel en pleno Renacimiento.

Los modelos eran mujeres y hombres seleccionados por su belleza.
No se trataba en realidad del prototipo de la sociedad de aquellos tiempos, sino de casos especialmente únicos, escogidos por los artistas pero que marcan los gustos y el tipo ideal de cada época.

En la actualidad estos cánones, más que marcarlos son escultura en una era de predomino de arte abstracto sobre el figurativo;lo vienen a marcar las imágenes fugaces de actores yactrices, cantantes o presentadores de televisión y no suponen el prototipo medio de la sociedad de hoy.

Las imágenes de gente famosa o simplemente bella y desconocida, como pueden ser las modelos de los anuncios publicitarios, unidas a las imágenes que lanzan los creadores de modas, influyen en la sociedad
de tal modo que gracias a la mayor información, hace que las personas puedan tener sus propias ideas sobre su imagen y cómo evolucionar.

Comparando fotografías familiares o grupos de ciudadanos de igual nivel pero con diferencia de años, se puede apreciar claramente cómo la gente, después de la última Guerra Mundial, al estar menos acosados por problemas vitales ha mejorado su imagen, al menos en el mundo llamado occidental.

Los cuerpos son ahora más equilibrados, la gente ha mejorado el gusto en el vestir y en el peinado, existe una autoexigencia en el aspecto de las personas y sentido de la propia imagen. Esta es una sensación
que nunca había poseído la masa social y era solo patrimonio de personajes de alto nivel con posibilidades económicas de asrtistas excéntricos.

Con este nuevo sentido, que dará confianza al ciudadano del siglo XXI, cambian muchos conceptos de la convivencia y las relaciones entre individuos y, por descontado, de la comunicación entre ellos. La imagen del ser humano será un elemento fundamental.

La persondalidad de cada individuo es en muchos casos el determinante final que condiciona la duración de las relaciones con los demás. No hay que olvidar que el impacto del primero que da el aspecto del individuo, o sea, su imagen, es lo que conecta y provoca el contacto inicial.

Se ha demostrado en nuestra actual sociedad que un porcentaje muy alto de individuos, mujeres y hombres, muestran una imagen externa muy distinta a la que corresponde a su personalidad y este fenómeno se acentúa por efecto de los resultadores de la publicidad en la sociedad de consumo.

Lo cierto es que, por lo general, el público desconoce las normas mediante las cuales puede equilibrar su propia imagen con su auténtica personalidad. Pero para eso ha de tener una conciencia de la misma y además ha de aceptarla.

Foto de:  iprofesional, Eltemplodelaluzinterior

Problemas de pareja.

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Algunos consejos para ayudar a resolverlos

No todos los problemas son solucionables.
Por ejemplo, aquellos que están fuera del control del responsable. Otros consisten en una elección entre dos valores de las personas que pueden no ser negociables, por ejemplo, tener o no tener un hijo.
Los problemas más idóneos para las técnicas que aquí se explican son problemas que están sujetos a negociación, a buscar soluciones creativas y a valorar la relación coste / beneficio.
Preliminares en el método de resolución de problemas Hay que dedicar un tiempo y un espacio concreto y establecido a la resolución de problemas.
La actitud que hay que tener es de mejorar la relación y que es un problema mutuo que afecta a las dos partes y en el que las dos partes tienen algo que decir. Si se va con la idea de que el otro tiene que hacer un cambio y uno solamente presionar para que se haga, el fracaso es muy probable.
La colaboración es la esencia de la resolución de problemas.
La disposición a cambiar para hacer al otro más feliz es fundamental para tener éxito.

Antes de que crezcan los hijos.

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Hay un periodo cuando los padres quedan huérfanos de sus hijos. Es que los niños crecen independientes de nosotros, como árboles murmurantes y pájaros imprudentes. Crecen sin pedir permiso a la vida. Crecen con una estridencia alegre y a veces, con alardeada arrogancia.

Pero no crecen todos los días, de igual manera crecen de repente. Un día se sientan cerca de ti en la terraza y te dicen una frase con tal naturalidad que sientes que no puedes mas ponerle pañales. ¿Donde quedó la placita de jugar en la arena, las fiestitas de cumpleaños con payasos, los juguetes preferidos?
El niño crece en un ritual de obediencia orgánica y desobediencia civil. Ahora estas allí, en la puerta de la discoteca, esperando que el/ella no solo crezca, sino aparezca. Allí están muchos padres al volante, esperando que salgan zumbando sobre patines y cabellos largos y sueltos.

Allá están nuestros hijos, entre hamburguesas y gaseosas en las esquinas, con el uniforme de su generación, e incomodas mochilas de moda en los hombros. Allí estamos, con los cabellos casi emblanquecidos. Esos son los hijos que conseguimos generar y amar a pesar de los golpes de los vientos, de las cosechas, de las noticias y observando y aprendiendo con nuestros errores y aciertos. Principalmente con los errores que esperamos que no repitan. Hay un periodo en que los padres van quedando un poco huérfanos de los propios hijos. Ya no los buscaremos mas de las puertas de las discotecas y de las fiestas.

Pasó el tiempo del piano, el ballet, el ingles, natación y el karate. Salieron del asiento de atrás y pasaron al volante de sus propias vidas. Deberíamos haber ido mas junto a su cama al anochecer, para oír su alma respirando conversaciones y confidencias entre las sabanas de la infancia… Y a los adolescentes cubrecamas de aquellas piezas llenas de calcomanías, pósters, agendas coloridas y discos ensordecedores. No los llevamos suficientemente al cine, a los juegos, no les dimos suficientes hamburguesas y bebidas, no les compramos todos los helados y ropas que nos hubiera gustado comprarles.

Ellos crecieron, sin que agotásemos con ellos todo nuestro afecto. Al principio fueron al campo o fueron a la playa entre discusiones, galletitas, congestionamiento, navidades, pascuas, piscinas y amigos. Si, había peleas dentro del auto, la pelea por la ventana, los pedidos de chicles y reclamos sin fin. Después llegó el tiempo en que viajar con los padres comenzó a ser un esfuerzo, un sufrimiento, pues era imposible dejar el grupo de amigos y primeros amoríos. Los padres quedaban exiliados de los hijos. “Tenían la soledad que siempre desearon”, pero de repente morían de nostalgia de aquellas “pestes.” 

Llega el momento en que solo nos resta quedar mirando desde lejos, torciendo y rezando mucho para que escojan bien en la búsqueda de la felicidad, y que la conquisten del modo mas completo posible.

El secreto es esperar. En cualquier momento nos pueden dar nietos. El nieto
es la hora del cariño ocioso y picardía no ejercida en los propios hijos, y que no puede morir con nosotros.

Por eso, los abuelos son tan desmesurados y distribuyen tan incontrolable cariño. Los nietos son la última oportunidad de reeditar nuestro afecto. Así somos, solo aprendemos a ser hijos después que somos padres, solo aprendemos a ser padres después que somos abuelos.
Madre, acaricie a sus hijos. Padre, abrácelos firmemente. Permita que ellos sepan que los aman por la mañana, al mediodía, y por la noche.
Ponga sus brazos alrededor de ellos, sosténgalos cerca de él, sienta el latir de sus corazones, la vida nueva que Usted hizo.
Ruede por el suelo con ellos, bromee, ría y juegue, escuche lo que tienen que decirle, ellos tienen mucho para contarle.
Tome tiempo para conocerlos, vea el color en sus ojos. Aprecie a esa persona
tan profunda dentro de sus pequeñas mentiras.
Permita que corran sus dedos por sus cabellos, doble su cabeza, llene sus corazones con palabras de reconocimiento, haga de su hogar su lugar favorito.
Abrácelos estrechamente en el sofá y mire un programa de televisión, cante con ellos o comparta la lectura de un libro y ayúdelos a crecer en su mundo.
Tome un tiempo para jugar, caminar en el parque, sosténgalo de la mano, huela las flores, alimente los patos, construya castillos en la arena.

Muéstreles que ellos son un regalo, ámelos para que se sientan bien.